Metamorfosis arquitectónica

by Casa home house-
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Amante de los cambios y de buscar lo que la haga más feliz, Graciela convirtió a su hogar en el lugar en donde quiere estar, aunque nos confesó que todas las modificaciones se realizaron en un momento de crisis personal.

El quincho solía ser un símbolo de reuniones familiares, pero eran reuniones interesadas. Se juntaban a comer, no respetaban horarios, no la respetaban a ella y lo que se rompía no lo reponían. Estas situaciones, que se repitieron durante años,  llevaron a que decidiera demoler el quincho (ya que al fin y al cabo ella era la que menos lo disfrutaba). Así ganó más parque para aprovechar junto a la pileta.

Con el tiempo, los hijos se mudaron y su pareja fue a vivir con ella con la condición de tener una parrilla. De esta manera, las vueltas de la vida llevaron a que se reconstruya el quincho. En este proyecto, se sumó un baño con la mesada de apoyo de la bacha realizada en durmiente (algo que quisiera tener en su casa) y un lavadero. Se agregó una ducha para tener a mano al ingresar a la pileta o darse un baño caliente después.

La pileta también sufrió varias modificaciones: primero se colocó en el piso granito gris; luego se cambió por un deck, pero requería de muchos cuidados. Se implementó la piedra, aunque finalmente lo que más se acomodó a las necesidades fueron unas baldosas especiales que no resbalan ni se calientan por el sol.

 

La parte que más se aprovechaba de la casa era la cocina, ya que es el lugar que más luz tiene. La idea de la remodelación nació de utilizar un entretecho amplio y convertirlo en habitaciones. De esa manera,  se llevó todo hacia la planta alta y las habitaciones que estaban en planta baja se convirtieron en un living tipo loft. Se bajaron las ventanas para transformarlas en puertas balcón con salida al patio.

A las puertas había que ponerle rejas, por eso se buscó en lugares de demolición unas rejas de antiguos ascensores ¡Muy económico y queda divino!

Algo muy original en esta casa es que todas las paredes están pintadas de colores distintos. Si bien fue muy osado al principio, Graciela admite que se identifica mucho con su casa, la siente muy de ella.

En la cocina hay una barra en forma de semicírculo, de madera, que tiene un tacho de basura incorporado ¡Super cómodo!

También, la calefacción es muy práctica, ya que antes contaban con radiadores, pero cuando se realizó la reforma se la cambió a un sistema por circulación de agua. Se colocó al ras del piso y rodeando la barra.

La lámpara colgante de la cocina es muy original, ya que permite regular su largo.

Un llamador de ángeles de colores completa la decoración. Graciela nos contó que cuando estaban remodelando se fue de viaje a Necochea, allí vio este adorno y se enamoró. Enseguida supo que era lo que faltaba en su hogar.

El lugar preferido de la casa, es en un rincón, cerca de la ventana, en donde lee y teje.

En el living, tiene una lámina enmarcada de una aldea italiana. Le gustó este cuadro por no ser la típica representación de una obra popular como la Gioconda o el Guernica. Ilumina esta obra con una lámpara que trajo de Boston.

Un hogar divino y una genia Graciela por animarse a cambiar, experimentar con el color y por dejarnos conocer este lugar tan especial para ella.

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